miércoles, 23 de marzo de 2011

Trailer en español de DISPARANDO A PERROS



Os recomiendo fervientemente esta película. Buenísima y muy apropiada para el momento que nos toca vivir... Para entender muchas cosas, especialmente los intereses que mueven las guerras. Por qué los cascos azules intervienen en algunos conflictos (conflictos que tienen lugar sin salir de las fronteras de los países, véase Libia) y en otros se limitan a matar a los perros que se comen los cadáveres de las cunetas y evitar que propaguen enfermedades y no intervienen? (véase Ruanda, Burundi, etc.)
Por cierto, por qué nadie habla del terrible conflicto que está atravesando Costa de Marfil?

domingo, 20 de marzo de 2011

EN BUSCA DEL HOBBIE PERFECTO...


Este fin de semana, mi compañero de turno ha dado el primero de sus (previsibles) numerosos conciertos como "tenor amateur".
Ha sido todo un éxito y venía feliz, exhalando entusiasmo por cada poro de su piel.
La música, según me contó es su pasión desde niño, pero sus padres nunca consideraron que sacaría nada de provecho todo aquello, por lo que la arrinconaron en el cajón de "tonterías infantiles".
Años después, rozando el medio siglo de vida, decidió darse una oportunidad a sí mismo. La oportunidad de realizarse, de hacer lo que le gusta y le hace sentir bien.
Todo surgió a raíz de una larga enfermedad que lo tuvo apartado años del trabajo.
Toda su vida había sido hijo-estudiante, marido y padre-trabajador e incluso agricultor-granjero en sus ratos libres.Había ocupado su tiempo de tal manera que apenas disponia de tiempo para pensar en la música. Hasta que llegó la baja...
Empezó a obsesionarse con la idea de que, una vez jubilado, con su hija ya independizada y sin mucho que hacer, no soportaría estar inactivo tantas horas al día.
Se sentó a mantener una conversación sincera consigo mismo y esa misma semana se anotó en clases de pintura, de piano y de canto (hacía colaboraciones en el coro de la iglesia de su pueblo)
Y resulta que es un artista en ciernes, que le pega bien a todo.
Mi amiga Bea también descubrió su vocación (y talento) pintor no hace demasiado tiempo y dice que es su manera de evadirse del mundo, su rinconcito seguro e íntimo en el que se encuentra consigo.
El hecho es que yo también me he parado a pensar y he decidido "buscarme" un hobbie, pero no es tan sencillo. Mis cuerdas vocales no son nada armoniosas y mi habilidad con los pinceles es más bien nula.
Pero algo aparecerá.... Aparecerá el deporte que necesito, el baile que me relaje y me divierta o tal vez un grupo de teatro que me ayude a liberarme de mis complejos.
Al fin y al cabo, como decía Maslow, en lo alto de la pirámide de las necesidades humanas, coronándola y sobrevolando a todas, está la necesidad de autorrealización, no?.

miércoles, 2 de febrero de 2011

TÚ.


Mírate. Eres tú. Conócete.
Pon en orden tus preferencias, tus deseos, tus necesidades.
Escúchate. Escandaliza a los demás.
Qué más da!
Inténtalo. Equivócate. Acierta.
Caéte una y cien veces.
Vuelve a levantarte.
Al final no tendrás que preguntarte por lo qué quieres.
Lo sabrás. Lo tendrás.
El miedo es veneno.
Es tu vida, tu momento. Tu tiempo.
Haz con él lo que TÚ quieras.

sábado, 8 de enero de 2011

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"El enfermo del estómago es una persona que rehúye conflictos. Inconscientemente, añora la plácida niñez. Su estómago pide papilla."

A raíz de mis dolencias estomacales de los últimos días (y juro que no se deben a atracones navideños, porque estas han sido las navidades mas "light" y sanas de mi vida), he redescubierto un libro que tenía perdido por casa. "La enfermedad como camino", de Thorwald Dethlefsen (Licenciado en Psicología y director del Instituto de Psicología Experimental de Munich y Rüdiger Dahlke (Doctor en Medicina y Psicoterapia). Dan un punto de vista novedoso e interesante de las enfermedades. Valoran las causas psíquicas que subyacen a muchas de nuestras dolencias y que tratamos de ocultar a nuestro propio "yo". Os lo recomiendo.

Por cierto, tiene un capítulo muy interesante dedicado al dolor de espalda.



domingo, 2 de enero de 2011

miércoles, 29 de diciembre de 2010

QUEJÁNDONOS (ME) DE VICIO...


En estas mini-vacaciones navideñas que estoy viviendo, en las que aprovecho para no hacer nada y levantarme tarde, pude ver el la TV una noticia que me conmovió.

Era la historia de un hombre de mediana edad que, como tantos otros españoles, había perdido su casa por impago y se vió forzado a vivir, literalmente, debajo de un puente.


Pues bien, la Junta de Andalucía, lugar donde "reside" el buen hombre, vió con malos ojos aquel asentamiento ilegal y decidió derribar su improvisada chabola.


El pobre hombre se sentía desesperado e indignado con los políticos, que preferían dejarlo a la intemperie antes de aceptar un daño estético de aquel calibre.


Y entonces, en plena denuncia televisiva, sucedió el "milagro". Una anciana llamó al programa de la TV donde se estaba emitiendo la noticia para ofrecerle su casa. Se sentía sola, afirmó. Al parecer tiene una hija de cuarenta años que desde que se separó de su marido, vive sumida en una depresión y ambas intentan seguir adelante.


Pero su madre, la "benefactora" en cuestión dice que no se siente con fuerzas para tirar con el carro sola, que necesita compañía, "alguien que le acompañe a la compra", según sus propias palabras, ya que su hija no está en condiciones de hacerlo.


Estaba viendo la TV y al ver la historia de nuestro desgraciado protagonista, se apiadó de él. "Pobrecito, ¡cómo lo van a dejar en la calle!". Desde hoy comparten piso. Y vida.


Es una historia de verdadera solidaridad. De "caridad" bien entendida. Sin necesidad de bancos, ni préstamos que te acribillen a intereses. Solidaridad humana, para con los semejantes. Y es que, al igual que somos capaces de cometer las mayores atrocidades del reino animal, también, cuando queremos, somos capaces de realizar los más nobles actos.

AÑO NUEVO.


Se acerca el año nuevo. 2011 ya. Ni más ni menos...
No soy mujer de marcarse propósitos cada 31 de diciembre, pero este año es diferente.
2011 será un año de decisiones. Me lo he propuesto.

El año acaba con un disgusto a nivel laboral. Rectifico. Con un revulsivo, una sacudida a nivel laboral que me ha servido para tomar conciencia. Conciencia de lo que vale la pena y de lo que no. De lo que realmente quiero y de lo que no (es curioso, al final, de la bronca con la "bicha malvada sin corazón" va a salir algo positivo).

Estuve seis años trabajando en un centro de menores en Ourense. Luego, se me terminó el contrato y me vine un añito a Pontevedra, al lado de casa. Y de nuevo vuelta a Ourense, al mismo centro y por un período que se prevé prolongado.

Y es increible como ese único año por mi tierra cambió mi lista de prioridades.

Me sirvió para apreciar lo bueno que es poder conciliar la vida laboral con la personal. Lo bueno que es salir de trabajar e ir a visitar a tu abuela, a tus padres, tomarte una clara con los colegas y dar un paseo nocturno a la orilla del río...

Por otro lado, he de decir que aquellos seis años en Ourense fueron fantásticos. Conseguí ir a trabajar sin apenas sentir que "iba a trabajar". Yo iba a pasar la tarde "con mis niños", a hacer cosas con ellos. Y en mis ratos libres, quedaba con amigas (amigas cuyas vidas se han ido complicando con trabajos, niños y cosas más importantes).

Podría volver a quedar con ellas, por supuesto, pero estoy desganada. Desmotivada. Sin ganas ni siquiera de intentarlo. Estos ocho meses que llevo desde mi vuelta no hago más que ver los "aspectos negativos" y sé que es una actitud infantil y que debería dar gracias por tener un buen trabajo en estos tiempos de crisis, pero, por otro lado, tambien creo que puede que sea el impulso, el empujón que me hace falta para ponerme a buscar aquello que anhelo.
Es como una etapa superada. Una etapa muy bonita, como la infancia, pero ahora estoy en otro punto e, igual que no me pondría de nuevo a jugar con muñecas (casi nunca, ejem), siento que volver al mismo lugar supone más un estancamiento o una regresión que un paso adelante.

Puede que me salga mal. O puede que no. Puede incluso que, si lo logro, después no me haga tan feliz como creo.

Conociéndome, puede que sea feliz asentándome en un sitio o puede que a los seis meses, decida dejarlo todo e irme a una selva perdida del amazonas.

Pero de eso va la vida, no?. Ensayo-Error. Caerse, levantarse, caminar, tropezar, acertar, volver a caer y de nuevo arriba...

No sé si es una locura lo que pienso o la idea más lúcida que he tenido nunca.