
Ayer, tras publicar el post de la expulsión de los gitanos rumanos en Francia, un amigo mío que sigue el blog, me llamó para darme su punto de vista.
Ha estado un tiempo residiendo en Francia y, aún sin compartir la postura de Sarkozy, me presentó una realidad diferente a la que yo creía.
Me habló de auténticas mafias del crimen. De grupos organizados que se dedicaban a robar, a explotar sexualmente a mujeres (y niñas) y a inducir a menores a la mendicidad y a la venta de estupefaccientes.
Me dijo que los gitanos rumanos poco o nada tienen que ver con los que conocemos aquí.
Me dijo que los gitanos que viven aqui muchas veces se dedican a vender drogas, probablemente porque es la "alternativa laboral" que les deja nuestra sociedad. Porque, de nuevo surge el debate: ¿Son ellos que no quieren integrarse o somos nosotros que le cerramos las puertas?
Lo cierto es que desconozco tan profundamente el tema. He trabajado con colectivos de etnia gitana y, al igual que acontece con nuestra etnia, "hay de todo".
En cualquier caso, soy de la opinión de que "en el medio está la virtud" y, seguro que ni uno es tan malo ni los otros tan buenos, pero las soluciones radicales como las que ha adoptado el gobierno Sarkozy, siguen sin convencerme, pues desprenden un tufo neofascista que tira para atrás. ¿Qué será lo próximo?, ¿Los negros?, ¿Los judíos?, ¿Los musulmanes?.
Si la legislación francesa contempla la repatriación de los "sin papeles", ¿Por qué no se hizo antes? o por qué no se hace de un modo más digno?. Las imagenes del "éxodo rumano" fueron muy fuertes. Se trata indiscriminadamente al delincuente y al que lucha por integrarse. El único delito es pertenecer a una etnia concreta.
Mi novio es senegalés y recuerda la historia de su pueblo. Conolizados por Francia, obligados a acompañarles en guerras a cambio de una independencia que tardaron años en lograr. Convertidos en esclavos, separados a la fuerza de sus familias, de sus costumbres, explotados.
Tenemos una memoria muy frágil que en seguida olvida lo que hicimos los europeos con continentes enteros como el africano (y el americano, y el indio, etc...). Nos repartimos el pastel, "este país para tí, este para mi". Nos trajimos a "los mejores ejemplares", como si de caballos de carreras se tratase.
Cuando precisamos "mano de obra barata" no nos importó si esa mano de obra tenía o no papeles (pagamos infra sueldos e hiicimos trabajar a tres personas por el contrato de una)
Y ahora que las cosas se tuercen (que se tuercen para los de siempre, porque los de arriba dudo mucho que conozcan el significado de la palabra "crisis"), echamos la culpa al más debil, al que se encuentra más desprotegido, fuera del paraguas de la "sociedad del bienestar".
En fin, no sé cómo terminará esto, pero cuando una persona no es un "negro" sino tu pareja no es "una gitana" sino "Isabel". Cuando ecuchas lo que tienen que contarte, cuando conoces sus preocupaciones, su historia, a sus familias, cambia mucho la perspectiva.







