miércoles, 21 de julio de 2010


Thoureau se retiró a las afueras de Concord, como quien se exiliaba en la montaña, sin más razón que la de demostrar que tal cosa era factible. En tanto el hombre tuviese la valentía suficiente para rechazar el mandato de la sociedad, podría vivir como bien quisiera.
¿Y para qué?.
Para ser libre.
¿Libre para hacer qué?.
Para leer, para escribir, para pensar.
Libre para escribir un libro como Walden [...]

Paul Auster. "Brooklyn Follies"

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