sábado, 27 de febrero de 2010

ESPERANDO LA PRIMAVERA...


Ayer, dando un paseo a orillas del Lérez, me fijé en que las primeras margaritas empezaban a brotar.
Tras muchos días de encierro involuntario en casa, salí a dar una vuelta para respirar un poco de aire puro y me alegró ver cómo estas pequeñas flores, a menudo pisoteadas sin compasión e infravaloradas, se abrían paso en medio de un terreno hostil anegado por el agua. Flores salvajes, que nacen dónde se les antoja y que no resisten la vida en un florero. Flores por las que nadie paga un duro, pues no son flores con pedigrí y a las que nadie presta atención, salvo cuando se hace necesario un oráculo amoroso ("¿Me quiere, no me quiere?").
Sin embargo, estas flores son las primeras en llegar. La avanzadilla. Las luchadoras más fuertes que logran sobrevivir en medio de la batalla. Las portadoras de esperanza. Las primeras en anunciarnos que, por muy duro y largo que esté resultando el invierno, la primavera llegará.

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