jueves, 29 de abril de 2010

NO ES TAN FÁCIL LLEVAR BRAGAS..


Acabo de escuchar, mientras hacía la cama con la TV puesta para hacerme compañía, una alusión a este libro. No lo he leído y no creo que lo haga, pues hace tiempo que desterré de mis estanterías la mayoría de los libros de autoayuda, por encontrarlos un tanto autoindulgentes y repetitivos.

Si te hacen daño, llora, cágate en todo lo que se menea y trata de tirar para adelante, valorando lo que la vida te ofrece, e intentando sacarte de encima toda la mierda que te aplasta y que no te deja crecer. Para mí, caer en la autocompasión es uno de los mayores errores que podemos cometer, pues es estar alimentando constantemente sentimientos de tristeza, rabia e impotencia, en lugar de tratar de salir del tunel e ir hacia la luz.

Aunque bueno, he de reconocer que en momentos malos, sí que he echado algún que otro vistacillo a libros de filosofía budista y que el Dalai Lama (además de tener una cara que me provoca ganas de achuchar y acariciar), es una gran fuente de inspiración, por su sencillez y cercanía, porque saber llegar.

El caso es que este libro, según decían, va dirigido a las "superwomen" que habitan pueblos y ciudades y que a menudo no reciben el reconocimiento que se merecen.

Madres trabajadoras, que deben sacar a sus hijos adelantes, cumplir con su horario laboral y ocuparse de tener su casa a punto y a su marido contento.

Ejecutivas valiosas que, tras años de preparación y estudio, deben demostrar que no están ahí por arrodillarse debajo de la mesa del jefe (que no sé por qué, pero siempre, siempre, es un hombre) y que encima, deben renunciar a la maternidad si quieren ascender en sus trabajos (porque, a diferencia de sus compañeros varones, ellas sí que tienen que hacer cuadrar la etapa de pasearse con el bombo y las hormonas revueltas con la hacer bien su trabajo mientras frenan en seco 4 meses su vida laboral para dar el pecho, para luego reincorporarse con retraso y llenas de sentimientos de culpa por "abandonar" durante horas a su retoño)

Porque sí, ya sé que generalizar es un error, pero... ¿Cuantos hombres se pasan noches enteras sin dormir pensando en cómo conjugar el trabajo con el cuidado de sus hijos?

Las mujeres deben ser a la vez y sin fallos ni cansancios, madres amorosas, esposas ardientes y eficientes trabajadoras. Y encima, eso deben hacerlo subidas a unos tacones (teniendo en cuenta que la mayoría de los diseñadores de calzado son hombres y que no se han subido a un tacón en su puñetera vida, por no hablar del sádico; que seguro que fué un hombre; que inventó los zapatos de tacón de plástico. Pero eso ya es otro tema y voy a parar porque me estoy encendiendo). Debes salir a pelear perfectamente arreglada, sin un pelo de más en tu cuerpo, sin que se te vean las canas y luchando contra los cambios anímicos que la regla, el embarazo, el post-parto y la menopausia te provocan a lo largo de prácticamente la totalidad de tu vida.

Eso sí, yo no me cambiaría por ningún hombre, porque a pesar de todo, nosotras utilizamos los dos lados del cerebro, valoramos más las emociones, desarrollamos en mayor medida la intuición, podemos tener hijos y porque además, alguién que consigue hacer todo esto sin acabar envuelta en una camisa de fuerza, desde luego que es una super heroína.

En el programa televisivo en cuestión, también hacían referencia a tantos por ciento: el 100% de las madres trabajadoras dedican como mínimo seis horas al día al cuidado de los demás, frente a un 30% de los hombres que dedican unas dos horas excasas.

El 90% de las mujeres dejan su número de teléfono en el cole de sus hijos para que las avisen por si ocurre algo mientras están trabajando. Los padres, el 10% y que no les den mucho el coñazo.


Y por último un porcentaje más desolador: un 90%, ¡90! confesaban haber esperimentado a menudo sentimientos de tristeza y en casos más agudos, depresión, vacío, cansancio crónico, jaquecas, migrañas lumbalgias, falta de apetito sexual y no encontrar fuerzas para seguir adelante.

Finalmente en el programa se planteaban la siguente cuestión: ¿Hemos mejorado o acaso vivían mejor nuestras abuelas?... Interesante reflexión..

1 comentario:

  1. Hola!! Estoy siempre de acuerdo con todo lo que dices! además es que son cosas que ni me hubiera parado a pensar como eso de si nuestras abuelas vivían mejor, quitando el hecho dela época que les tocó vivir (guerra civil, franquismo) y lo que eso supuso, me pongo a pensar en mis abuelas y es como para parar a pensárselo aunque supongo que si nos oyeran nos daban una colleja, pero no me parece descabellado reflexionar sobre eso, quitando ya digo el aspecto político y socioeconómico de la época, un beso y sigue escribiendo tú también!!

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