martes, 22 de junio de 2010


De tanto chillar con los niños (somos una casa de locos en la que todos y todas, mayores y pequeños tenemos unos timbres de voz que ya quisiera para sí la Caballé), tengo la voz tan rasgada que parezco la versión femenina de "el Duque"...

Necesito un poco de silencio y de conversaciones de adultos...

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