martes, 29 de junio de 2010

HACERSE ESCUCHAR.


No es bueno pasar de puntillas por la vida, tímidamente con temor a disgustar a los demás por miedo a que dejen de querernos y a que nuestro castillo de naipes que con tanto esmero e ilusión hemos construído se desmorone...
Hay que hacerse valer y nuestra voz tiene que ser clara y lo suficientemente alta para que se nos escuche, guste o no guste...
Debemos ser claras con nuestros sentimientos y con aquello que nos gusta y aquello que no.
Yo creía que las mujeres habiamos caminado un largo trecho, pero últimamente he descubierto, con tristeza, que los roles tradicionales pesan más de lo que pensaba y mujeres fantásticas se doblegan ante tipejos que no les llegan ni al tacón de sus zapatos (lo siento chicos, esto no pretende ser un discurso feminista, ni mucho menos, solo una reflexión con unas claras destinatarias)

No hay comentarios:

Publicar un comentario